Las bajas del trabajo cada vez eran mas frecuentes y los periodos cada vez mas largos. Llegó un momento en que empecé a tener bajas de un mes que se iban renovando.
Si bien Bruselas es un paraíso si eres soltero y vives en el centro, la vida para una pareja con hijos en un barrio quasi periférico es una tortura. La casa se me hacía pesada; con mi capacidad de concentración y memoria por los suelos debido a la exposición continua al cortisol, era incapaz de leer un libro o ver una película. La lluvia impedía salir a pasear y el ruido de la calle no ayudaba mucho.
Pasar el tiempo en casa sin hacer nada y tener a una señora de la limpieza cinco días a la semana durante cuatro horas no merecía la pena. La señora, con su buena voluntad, intentaba hablar conmigo sobre temas peregrinos pero entre mi poco interés y la necesidad de expresarme en francés, aquello distaba mucho de ser una interacción social interesante.
Así que le plantee a mi mujer que la señora de la limpieza dejara de venir y me encargara yo de la limpieza. Me hizo una serie de preguntas, pero todas relacionadas con el resultado obtenido de la limpieza. Además de asegurarle que haría lo mejor posible, le dije que tener a una persona fregando 270m2 de suelo cinco veces a la semana era tirar el dinero, mas si cabe cuando entre semana por lo menos, la señora estaba mas tiempo en casa que nosotros mismos.
Al final aceptó. Al cabo de unos días de caras largas (no es lo mismo los enfados diarios que tiene desde siempre que las caras de silencio), le pregunto que pasa y me responde que no sabe si se va a acostumbrar a tener a un marido sin trabajar. Tardé tiempo en entender que la preocupación aquí era la potencial crítica social a la que ella se exponía por tener a un marido inútil. Que esto fuera porque me masacraron en el trabajo durante dos años unos corruptos y fraudulentos da igual.
Aquello dolió, y como. Uno se esperaría de su esposa en una situación así, donde uno quiere hacer algo útil, una reacción mas en el sentido de apreciar mi humildad y ponerme a limpiar baños con tal de tener una actividad. No todo el mundo aceptaría hacer de limpiadora.
Días mas tarde, al llegar a casa está en la habitación con la puerta cerrada. Habla con la hermana. Yo me quedo en el salón. Al cabo de un rato abre la puerta de la habitación. Sin saber de mi presencia le escucho decir a la hermana "antes al menos estaba la casa limpia, ahora cuando llego me tengo que aguantar con lo que me encuentro."
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