Instrucciones para un olvido: ajo solo, sin agua
Bruselas, una tarde cualquiera de invierno; o verano, o primavera u otoño, lo que viene a ser una tarde gris cualquiera.
— Amore, voy a ir al supermercado, ¿te hace falta algo? - dice mi mujer
— Se ha acabado el ajo, compra por favor.
A la vuelta de la compra:
— ¿Dónde has puesto el ajo?
—Ehm, um, aaa, ¿para cuando lo querías?
— Bueno, iba a usarlo para cocinar una cosa mañana por la mañana.
Ves – responde con condescendencia – por eso no lo he comprado, el ajo no es una cosa que uno tenga en casa normalmente, pues se estropea. Cada día se va comprando lo que va haciendo falta.
Comentarios
Publicar un comentario